Alimentación de calidad: Tips para tiempos de crisis

Doble carga de la malnutrición afecta a países de bajo ingreso

POR RAÚL SEMPRÚN

A sus 37 años, Yoleida tiene claros síntomas de obesidad, pero a principios de semana una nutricionista amiga le hizo caer en cuenta de que sufre de anemia y sufre Doble carga de la malnutrición: obesidad-desnutrición, un fenómeno apreciable en países de medio y bajo ingreso como Cuba, Venezuela, El Salvador, Haiti y Nicaragua.

“Yo creía que estaba bien”, asegura la enfermera que acostumbra a desayunar pasteles de harina frita con gaseosa y en vez de almorzar a la hora, cena productos que le generan un desequilibrio nutricional. “Muero por comer panes con salsa, jamón y queso”, confiesa. Achaca su bajo presupuesto a comer pocas proteínas, pero reconoce que no cuida su salud, aunque pudiera.

Maritza Landaeta, miembro de la Fundación Bengoa, y  parte de la directiva del Observatorio Venezolano de Salud, lleva como bandera las cifras de la Organización Mundial de la Salud que reporta que alrededor de 2,8 millones de personas fallecen cada año a causa del sobrepeso y la obesidad y que el 45% de las muertes que ocurren en los niños menores de 5 años están relacionadas con la desnutrición.

Una dieta baja en nutrientes y con  harina y carbohidratos como protagonistas principales incrementa las posibilidades de padecer trastornos alimenticios como la Doble Carga de Malnutrición, explica Landaeta, quien asegura que  alimentarse con pocos recursos es posible con una planificación adecuada.

“Tenemos la paradoja de que la desnutrición ha aumentado a la par de la obesidad,  por lo que la  Doble Carga de Malnutrición, se manifiesta en personas con aparente exceso de peso que resultan  anémicas una vez que se les practican los exámenes de sangre”.

Dentro de las variables  que contribuyen   al desarrollo de esta patología, la doctora Landaeta  mencionó la falta de ejercicio y el estrés, además del factor hereditario: “Las personas han dejado de hacer actividad física por ir a buscar alimentos, sumado a eso estamos hablando de niños con antecedentes familiares de diabetes y obesidad”, explicó.

Para orientar a los consumidores, Landaeta ofreció una lista de recomendaciones para alimentarse sano y económico, en función del resguardo de la salud.

  1. Haga un plato fuerte al día, combinando alimentos que se complementen y sumen la cantidad de calorías que requiere a diario el organismo. Por ejemplo combinar un grano (frijol, caraota, arveja) con un cereal como arroz, maíz o trigo y una fruta cítrica en trozos o en jugo, para que la nueva proteína que se genera sustituya la carne, el pollo y el pescado.

Nunca sustituya el desayuno.

  1. Prepare hortalizas de la temporada que son más económicas y aproveche las partes no convencionales de los alimentos, como las hojas de zanahorias o remolachas, o tallos de brócolis para hacer, por ejemplo tortillas o cremas de vegetales.
  2. Use las conchas de frutas como la piña para jugos o las partes blancas de la patilla o el melón para convertirlas en compotas.
  3. Prepare meriendas con conchas de papas, apio, ocumo o cualquier tubérculo tostadas al horno o al budare y ligeramente saladas.
  4. Rinda la harina de maíz mezclándola con yuca, plátano, ocumo, ñame, batata o auyama sancochados. Con estos alimentos, también puede preparar tipos de arepas, torticas y pan caseros.
  5. Mezcle harina de arroz (crema de arroz), maicena (almidón de maíz) o avena para sustituir la harina de trigo en preparaciones como las panquecas, ponquecitos, galletas y tortas.
  6. Coma huevo, si es su gusto, hasta uno a diario. Es un alimentos muy nutritivo que el cuerpo aprovecha casi al 100% y es sustituto perfecto de quesos, jamón, carnes, pollo y pescado.
  7. Si el presupuesto no alcanza para adquirir la proteína animal suficiente, sustitúyala por granos. Cómalos al menos 2 veces a la semana.
  8. Coma sardinas, son fuente de ácidos grasos esenciales para el crecimiento del cerebro, vitaminas B6, B12, D y proporciona hierro, proteínas y calcio, entre otros nutrientes.
  9. Prepare económicas aguas saborizadas con rodajas de limones, mandarinas u otras frutas, con todo y su concha. Solo colóquelas en agua y refrigérelas por 24 horas.