El envejecimiento comienza a los 25 años y se detiene a los 70

El cacao oscuro ayuda a controlar el estrés, lo que favorece la juventud

Por Marielba González

Cuando los diferentes tejidos que componen el organismo alcanzan el punto más alto de su madurez y completan su etapa de crecimiento comienza un proceso, o fenómeno natural de regresión, que se conoce como el envejecimiento. Este punto de quiebre de las células tiene una edad especifica de activación y como consecuencia una de pausa, de acuerdo con múltiples especialistas en el área que durante décadas han estudiado el comportamiento del cuerpo humano y sus procesos evolutivos.

El doctor Juan Carlos Méndez, experto en medicina antienvejecimiento, asegura que “desde el punto de vista biológico la degeneración comienza  a partir de los 25 a los 28 años, dado que la hormona del crecimiento, que es la que nos mantiene delgados y con grandes cantidades de masa corporal-muscular, comienza a disminuir a razón de 1 a 2 por ciento anual”.

 Añade que a los 49 años es cuando se acelera hasta ubicarse, aproximadamente, en un 6 por ciento anual. Y no es sino hasta los 70 años cuando se detiene el envejecimiento. El doctor justifica que la pausa ocurre en este punto porque no hay nada más que envejecer en el organismo.

Sin embargo, Méndez trae buenas noticias, y es que gracias al desarrollo de la medicina existen alternativas que pueden retrasar favorable y significativamente este fenómeno degenerativo de la piel y el organismo. “Se puede detener a los 30 o 28 a través de esas mismas hormonas que cesan su producción, pero no tomadas sino producidas por el propio organismo”.

Desde su área de estudio afirma que existen dos edades: “La de la cédula y la de las células”. En virtud de esto detalla que su trabajo antienvejecimiento, y el de sus colegas, busca incansablemente que nuestra edad cronológica y nuestra edad biológica siempre tengan una diferencial exponencial de más o menos 7 años a favor.

“Si una persona logra está meta por debajo de los 49 años biológicos es mejor, porque ese es el punto máximo entre estar biológicamente joven y biológicamente mayor; y si nos acercamos a los 28 sería la etapa óptima”.

El experto explica que para retrasar el envejecimiento se debe realizar una determinación del estatus del paciente, a través de parámetros bioquímicos, biofísicos, osteomusculares y genéticos para ver dónde está la persona. De esta forma se elaboran protocolos personalizados adaptados a las necesidades de cada individuo.

Además,  es necesario cumplir unas fases denominadas las cuatro “R”: primero la remoción de las cosas que nos sobran, como las toxinas y los ácidos grasos, guricos y lácticos; luego la revitalización de lo necesario, como vitaminas, minerales y aminoácidos, le sigue la regeneración de los tejidos en proceso degenerativo; y finalmente ocurre la restauración de las claves de la longevidad.

Estas ultimas de vital importancia en el camino hacia la juventud, que ocurre aun manteniendo el paso hacia delante, a través del cambio de los “hábitos de muerte por hábitos de vida”. Es decir, que dichas claves se basan en cinco parámetros: Alimentación sana, cero dietas ya que esta no sirve en el comienzo de términos del mañana, actividad física regular por lo menos tres veces por semana, descansar de seis a ocho horas al día debido a que el 30 por ciento de tu salud debe ser dedicada al sueño para que te repare las hormonas de la juventud, manejo adecuado del estrés, y el cuidado del medio ambiente.

El reto más significativo para evitar las facturas de la edad es el control del estrés, a juicio de Méndez, por esos sus terapias regenerativas buscan primordialmente estabilizar esta sensación perjudicial: “Nosotros damos las herramientas para que puedas surfear el estrés”. Una de las condicionantes más exigentes es que este estado de angustia se descompensa en ambos extremos, por lo que su control supone un punto medio: “La falta de estrés produce estrés. Por ejemplo, el síndrome del jubilado genera depresión”.

 Para ubicarlo en una media aceptable, y sacarle provecho ya que su ausencia es un objetivo imposible, lo ideal es medir los niveles de serotonina, que es uno de los neurotransmisores del ánimo, entusiasmo y motivación. “Cuando esta sustancia se ve afectada porque le falta un mineral regulador, que es el litio, ella puede subir produciendo desde ansiedad, hasta ataques de pánico; o bajar ocasionado decaimiento y depresión”. Después de estas etapas vienen los maniacos-depresivos, que ya es un problema psicótico que requiere la intervención de un psiquiatra.

Para Juan Carlos Méndez la meta es otorgar los métodos a sus pacientes para manejar el estrés con inteligencia emocional, programación neurolingüística y coaching. Entre sus recomendaciones más fervientes y efectivas se oculta un dulce secreto: “Yo siempre llevo conmigo una barra de chocolate negro para consumir de uno a dos cuadritos diarios a eso de las 4:00 de la tarde”. Enaltece sus raíces al afirmar que el cacao venezolano es el mejor del mundo porque tiene grandes cantidades de triptófano, lo que genera en tu intestino el 90 por ciento de la serotonina para que te mantengas joven, saludable y en forma.

Otras de sus sugerencias es apegarse al régimen de un desayuno antienvejecimiento, que  consta de raciones de fruta en trozos y no en jugos, huevos completos, y cereales como el trigo,  la avena y la cebada.

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DATO

Según los especialistas el envejecimiento depende de tres factores: Los genéticos, que se encargan del 30 por ciento; los condicionantes, que es la alimentación, el ejercicio y el sueño, y representan un 50 por ciento; y el manejo del estrés, que corresponde al 20 por ciento.