El Piercing a la Inversa, técnica para borrar perforaciones

La moda muchas veces pasa factura. A veces se trata de una chica joven que para formar parte de la tendencia apuesta por un par de pendientes pesados. Con la gravedad y la contextura el lóbulo de la oreja se atrae al centro de la tierra y con el tiempo adapta una forma estirada.

Otras veces, y como parte de los gustos de cualquier ser humano sin distinción social o de género, el mundo del estilo impulsa a hombres y mujeres a adornar sus cuerpos con piercing y túneles. Los accesorios parecen grandes ornamentos con formas variadas. Son llamativos y muy bien cotizados, pero a mitad de la edad adulta, a solo un paso entre la transición a la tercera edad, la decisión extravagante pesa en sus hombros.

La solución se buscó, no para atender un problema de salud, sino para solventar una situación que al principio te llevó a apostar por estas tendencias: El objetivo es exclusivamente estético.

En virtud de controlar este panorama el doctor Miguel Chamosa se convirtió en uno de los pioneros de la técnica Piercing Reverse, que en español significa Piercing al Inverso. El especialista añade que el concepto es una metáfora para eludir que, lo que podría calificarse como una mala opción para construir un estilo propio, puede retrocederse.

El también exsecretario Nacional de la International Society of Aesthetic Plastic Surgery (ISAPS), y actualmente presidente de la Fundación Docente de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva (SECPRE), añade que la razón para tomar la decisión de operarse los lóbulos, y otras perforaciones ocasionados por este flagelo de la moda, también  obedecen a exigencias laborales.

Los horribles orificios además pueden ser causados por liftings faciales (operaciones para ocultar las arrugas) mal elaboradas. Entre las más complicadas de este tipo, por lo crítico de la zona, es la unión mejilla-oreja.

El crecimiento del pabellón auditivo y el aspecto flácido alargado constituyen motivo creciente de consulta y conforman un cuadro que es posible de solucionar con dos pequeñas intervenciones que Chamosa practica de forma ambulatoria. Entre ellas la ya referida y la reconstrucción de lóbulo sobredimensionado, la cual consiste en “corregir con una sencilla intervención de recorte y ajuste, eliminando el excedente cutáneo por el borde para devolver a la zona afectada su forma pequeña y redondeada. Con tres o cuatro puntos de sutura que se retiran a la semana, deja una cicatriz invisible después de un cierto tiempo, mimetizada con el filo de la oreja”.

El ingenio es la clave

Rediseñar el lóbulo ahora se ostenta con una técnica más novedosa. A través del Piercing Reverse, una cirugía mínimamente invasiva y altamente eficaz, se persigue reconstruir perforaciones de mayor calibre, restableciendo la continuidad de la piel.  Este procedimiento consiste “en retirar el fragmento epidérmico que conforma las paredes del orificio por dentro, para sellarlas de nuevo con una mínima sutura en sentido transversal, gracias a la rica vascularización de la zona”.

Chamosa añade que el nuevo modelo permite personalizar cada oreja con un rotulador quirúrgico que marca la guía de la incisión, tanto en la parte anterior como posterior del lóbulo.

Luego, valiéndose de un bisturí de hoja muy aguda, se retira la piel en el interior de la perforación o de la dilatación, desde la parte de delante hacia la de detrás. Toda la maniobra, a juicio del cirujano, persigue la reconexión de los vasos sanguíneos para la cicatrización del tejido tunelizado. “En los casos de desgarro completo, se requiere un rasgado superficial del lóbulo desde el propio orificio hasta el borde de la oreja, que asegura un completo reajuste cutáneo”.

Para Chamosa cuando el caso es muy complejo, es decir cuando el afectado presenta  múltiples piercing o rasgado traumático, el ingenio es la clave del éxito en un lóbulo armónico. Agrega que este mismo tipo de intervención es factible para perforaciones en el labio, nariz, ceja, pezones, ombligo y genitales externos. Luego de tres meses la cicatriz es casi imperceptible.

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¿CUÁNDO LA PERFORACIÓN CIERRA SOLA?

Según la dermatóloga, cirujana y venereóloga española Lorena Leal explica que tras la perforación y posterior colocación de un piercing, el agujero a través del que el aro se introduce se epiteliza. Este proceso puede tardar entre 2 y 12 semanas, según la localización. La epitelización del agujero del piercing significa que al hacer una herida y colocar en medio de la misma un material extraño el cuerpo va a reaccionar desarrollando un epitelio que va a recubrir la herida. Las paredes del agujero del piercing no podrán fusionarse al estar recubiertas por epitelio. Sólo si el aro se retira antes de que el agujero se haya reepitelizado completamente se cerrará por sí solo. Si no, a pesar de que quite el erete o piercing, el agujero no va a desaparecer espontáneamente