Siete de cada 10 mujeres padecen de diástasis después del embarazo

Malformación abdominal genera mala postura, dolor de espalda, hernias y patologías pélvicas y digestivas  

Por Marielba González

En teoría, después del embarazo todos nuestros músculos y huesos afectados por el cambio propio de la etapa de creación de una vida deberían volver a su cauce. Sin embargo, según Leyre Alonso Hidalgo, especialista en uroginecología, obstetricia y sexología, hay un grupo significativo de mujeres, en promedio, siete de cada 10 en su índice más alto, que tras el parto sufren una patología que las hace lucir como si afrontaran nuevamente sus primeros meses de gestación.

El vientre se ve ligeramente abultado en el centro y la distensión de la zona destaca porque el contenido de la cavidad abdominal, intestino y estomago, se desplazan hacia fuera asomándose por el agujero que deja una marcada división a la mitad del abdomen, justo en la parte del cuerpo que con ejercicio adecuado se tonifica y marca hasta que se le denominan popularmente como “cuadritos de chocolate”.

El fenómeno se conoce como diástasis de rectos, y la fisioterapeuta experta en suelo pélvico, Laura Rojas, lo define como “la separación de los músculos rectos del abdomen como consecuencia de un daño en el tejido conectivo que, en condiciones normales, los mantiene unidos entre sí, y a la línea media del cuerpo, la denominada línea alba”. Añade que, pese a que es un problema estético y funcional común en las embarazadas, hombres y mujeres en cualquier condición, de edad, sedentarismo, o deportista, son propensos a padecerlo, ya que existen otros factores de riesgos como: el parto en sí, el aumento progresivo de peso, la pérdida brusca del mismo, estreñimiento, y el trabajo abdominal excesivo.

Rojas explica que las dos hileras musculares “están unidas entre sí por un tejido conjuntivo fibroso, rico en colágeno, y van desde la cara anterior de las costillas a la parte superior del pubis, es decir, ocupan la parte anterior del compartimento abdominal… Su función es mantener el cuerpo erguido, permitir la flexión e inclinación del tronco y actuar durante la respiración: limitando la inspiración y favoreciendo la espiración”.

En consecuencia, la relación entre la diástasis y las disfunciones del suelo pélvico produce incontinencia urinaria, prolapsos y dolor pélvico. La uroginecóloga, desde su área de estudio, agrega a esta lista alteraciones en la postura con posibles dolores de espalda, herniación de las vísceras abdominales y problemas funcionales digestivos.

Diagnóstico y soluciones

Para la fisioterapeuta el diagnostico primario de la malformación debe hacerlo un profesional de su área. Su existencia puede confirmarse con una ecografía funcional de la pared abdominal o un ultrasonido.  Además, como orientación, y sin intenciones de sustituir en ningún caso la valoración del especialista, el afectado puede realizar un sencillo procedimiento de reconocimiento corporal: “Túmbate boca arriba sobre una superficie estable con las rodillas flexionadas y las plantas de los pies apoyadas. En esta posición coloca un brazo detrás de la cabeza y pon tu mano libre en el abdomen a través de tu ombligo. Realiza un abdominal tradicional y palpa con las yemas de los dedos a los lados de los rectos abdominales, si entre estos dos músculos existe una separación de más de dos dedos, o igual a 2,5 centímetros, podemos decir que existe una diástasis de rectos”.

Alonso Hildalgo también reseña como opciones para determinar la presencia del cuadro utilizar un cáliper, que es un medidor de grasa corporal, o la palpación realizada por un especialista en un ejercicio similar al que propone la doctora Rojas. En cuanto a la prevención para las embarazadas, recomienda “no coger mucho peso durante la gestación, evitar los esfuerzos, mantener una dieta rica en proteína y vitamina C junto con una correcta hidratación”.

Mientras que en términos generales la experta en suelo pélvico sugiere evitar los abdominales tradicionales, los segundos embarazos sin recuperación total previa, y las valsabas, es decir, los esfuerzos en apnea aguantando la respiración, realizar pujos para defecar, o levantarte de la cama sin ponerte de lado previamente. La faja especializada también es de gran ayuda, y la cirugía solo será opción en casos muy específicos, donde la mejoría no sea perceptible después de que el paciente se sometiera a un intensivo programa de recuperación guiado.

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DATO

Con el avance tecnológico el mundo médico también ha dado grandes pasos hacia la evolución de sus métodos de sanación de diversas patologías. En el caso de la fisioterapia a la orden de cura para la diástasis de recto o abdominal existen dos procedimientos: la electroterapia o electroestimulación, que consiste en colocar electrodos sobre el abdomen y combinarlo con el ejercicio para reclutar más fibras y trabajar más volumen muscular; y la gimnasia hipopresiva, una serie de ejercicios especializados en musculatura abdominal y tejidos del suelo pélvico que pueden combinarse con la primera técnica.